Historia del Comité de Lucha 45 años luchando… y contando

Autor: 
Armando Rodríguez

Durante este casi  medio siglo, la vigencia del CLEP-CEDEP no descansa en el hecho de que en todos estos años sólo hemos hecho frente a las políticas que atentan contra la educación pública, gratuita y de calidad. Su vigencia es producto de un proyecto que no reduce su lucha a la simple defensa de la educación, sino que propone su transformación. Pero sabemos que una transformación de raíz de la educación bajo el capitalismo es una utopía. La transformación radical de la educación pasa abierta y necesariamente por la transformación socialista de la sociedad, tarea que recae sobre la clase trabajadora y con la que consecuentemente  nos unificamos y apoyamos. Hoy más que nunca, cuando el Estado de los ricos amenaza con destruir y devorar la educación pública, los derechos laborales y los recursos naturales, levantamos la bandera de la lucha por el socialismo.

Los orígenes y las primeras luchas

El Comité de Lucha tiene su origen en la lucha estudiantil del 68. Después de la masacre en la Plaza de las Tres Culturas, la dirección cae en las garras del Estado y muchos tienen que pasar a la clandestinidad. En ese contexto muy pocos comités de huelga logran mantener los paros y poco a poco las escuelas se van abriendo. El papel conciliador del Partido Comunista abona a la desorientación del movimiento, planteando el levantamiento de la huelga sin una perspectiva concreta para continuar la lucha. Para noviembre la huelga se hace insostenible pero las escuelas que sobreviven deciden levantar los paros pero sin abandonar la lucha; se decide entonces transformar los comités de huelga en comités de lucha. Se inaugura así un nuevo periodo en la lucha estudiantil, en ESIME Zacatenco se crea el Comité de Lucha de la ESIME (CLESIME).

La creación de los comités de lucha fue un logro importante. Los primeros estudiantes que los formaron representaban la correa de transmisión entre la experiencia de la lucha previa y las nuevas generaciones. Pese a ello, la infiltración, la represión directa, pero sobre todo la falta de perspectivas, provocó que gradualmente fueran desapareciendo. Dentro del CLESIME la historia fue distinta. En primer término no se planteó como una organización académica pura. Para los fundadores del CLESIME, la lucha estudiantil era un periodo transitorio en la formación de un cuadro revolucionario. La primera tarea en aquellos momentos era romper el aislamiento y evitar la represión selectiva.

Muchos comités de lucha se perdieron en consignas como la de la libertad de los presos políticos, demanda que si bien era necesario levantar, y que en un primer momento movilizaba a capas importantes del estudiantado, poco a poco se convirtió en una consigna vacía para las nuevas generaciones que no habían vivido el movimiento de 1968.

Desarrollando la idea de fusionarse con el movimiento vivo, en los setentas el Comité de Lucha de la ESIME consigue el control de las becas económicas sobre las autoridades; también administraría una cafetería. Mediante un método democrático, basado en la Organización de Becados Económicos (OBE) y la Organización de Becados Alimenticios (OBA) el  CLESIME organiza un sistema que permitía a los alumnos más necesitados (no en función de un promedio o un límite preestablecido) acceder a una beca. 

Una política Revolucionaria

La creación de estas dos plataformas permitió movilizar a miles de estudiantes. La cobertura que consiguió el núcleo duro del CLESIME le permitió desplegar sus fuerzas. Gradualmente se consiguió un offset con lo que la labor propagandística se desarrolló de mejor manera. Pese a la correcta orientación de los primero compañeros el CLESIME no estuvo exento de represión. El compañero Héctor Jaramillo, miembro activo del CLESIME fue desaparecido en 1969.

Pese a ello la política del CLESIME nunca fue reducir las demandas a un nivel puramente académico, antes al contrario, el comité de lucha partía de las de las demandas más sensibles de los estudiantes para elevar su nivel de conciencia y participación política.

Los integrantes del comité de lucha no se veían como un grupo de activistas estudiantiles, sino como un grupo de revolucionarios haciendo trabajo con los estudiantes. La vinculación con el movimiento obrero fue fundamental para clarificar esta perspectiva. Tenazmente, a lo largo de su historia se ha apoyado la causa de los trabajadores. Esto no ha sido debido a consideraciones sentimentales. A pesar del papel activo que juegan los estudiantes, el movimiento dentro de las escuelas tiene sus límites naturales. Son los trabajadores quienes hacen funcionar las fábricas, las plantas petroleras, la electricidad, los bancos; es en la clase trabajadora en la que descansa la enorme tarea de la transformación radical de  la sociedad. Una huelga estudiantil indudablemente tiene su impacto político y social, pero que una huelga de trabajadores tiene un impacto mil veces mayor. De igual manera, El CLESIME siempre ha mantenido una política de apoyo a las luchas de los trabajadores y campesinos de otros países por su emancipación y contra el imperialismo americano.

La historia reciente

La continuación de esa política, no sin sus altibajos y sus crisis naturales, ha permitido mantener vigente al Comité de Lucha. En 1994 el levantamiento zapatista  genera una reactivación de la lucha en las universidades, realizando intentos por generar una organización que trascendiera los límites de una sola escuela o universidad y rebasara las limitaciones de las coordinaciones y frentes. Los estudiantes del IPN participarían en este proceso; siendo referente el CLESIME, muchos estudiantes se comienzan a acercar a él. Es así como en 1997 se conforma el Comité de Lucha Estudiantil del Politécnico (CLEP), lo cual implicó un enorme paso adelante al romper las barreras organizativas de una sola escuela.

El año 99-2000 también representa un punto de inflexión en la lucha estudiantil con la huelga de la UNAM. Es precisamente en el periodo de la larga resistencia universitaria cuando se crea el Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública (CEDEP). En 2007 finalmente se da otro paso importante en la construcción de una organización estudiantil nacional con la fusión del CLEP y el CEDEP, abarcando a las tres principales universidades públicas del DF: el IPN, la UNAM y la UAM y a estudiantes de universidades estatales de Hidalgo, Puebla y Michoacán.

Hoy, a 45 años de la fundación del Comité de Lucha mantenemos viva la lucha por la defensa de la educación. Pero es en estos momentos de profunda crisis del capitalismo cuando levantamos la bandera roja de la revolución socialista y reivindicamos las tradiciones más militantes de su historia.

Fecha: 
20-Enero-2014