Reflexiones sobre el 1° de diciembre

Autor: 
Ubaldo Oropeza
Cuando uno está en la política pero habla y se mueve con el corazón hay, por lo regular, ideas que no se entienden y sentimientos que sustituyen al análisis. Los hechos ocurridos el primero de diciembre son comprensibles por todo el trasfondo que ha seguido a esta imposición y la del 2006, la juventud ha sido la más golpeada y es la que ha sabido más dignamente responder.

El hecho de que AMLO no haya llamado a luchar contra la imposición y que desde hace 6 años simplemente aplazara una posibilidad para acceder al poder por la vía electoral han sido detonantes de un sector muy crítico que entiende perfectamente que el cambio en este país no va a venir con elecciones (esta es la experiencia en los últimos 25 años en nuestro país).

¿Está justificada la ira de la juventud contra todo lo que representa este sistema? sí, por supuesto. Pero si apelamos a la historia está demostrado que la única posibilidad real de hacer los cambios es con las amplias capas de trabajadores, amas de casa y jóvenes. De nada sirve que 100, 200 o 5 mil compañeros hayan tenido la claridad para saber que este sistema no ofrece nada y hay que derribarlo, si esta conciencia no se funde con un movimiento de masas que esté dispuesto a llegar al poder.

Si somos incapaces de poder convencer a la gente que se organiza en comités, que quiere luchar pero que aún tiene confianza en la democracia burguesa, también seremos incapaces de transformar nuestra realidad.

No se trata de justificar a nadie y cada quien es consciente de los roles que asume uno en la lucha, particularmente el gobierno del DF es, y se ha demostrado desde hace tiempo, una pandilla de derecha que se cubre el rosto con un ligero barniz progresista que en el momento que se pone a prueba inmediatamente muestra su verdadero rostro de derecha.

La ira e indignación que hay entre muchos compañeros de lucha por la política de los partidos de izquierda es comprensible y cierta, pero con enojarse y aislarse no van a solucionar nada. Desde nuestra trinchera no ubicamos como enemigos a los compañeros que dignamente fueron ese día a enfrentarse con la policía, y decimos claramente que no hay justificación alguna para que alguno esté preso. Podremos o no estar de acuerdo en los métodos de lucha pero todos somos compañeros.

Es indudable que el movimiento amplio de base ha dado un paso atrás, esto fomenta el desprendimiento de capas de vanguardia que han sacado conclusiones correctas pero que si no se hacen consientes de que su visión de lucha y transformadora solo la han obtenido ellos, que hace falta regresar y llegar a la base con las aspiraciones de la avanzada, tendremos en el próximo periodo ideas tendientes al ultra izquierdismo que incluso podrían dar pie a la formación de grupos guerrilleros urbanos. Este es el caldo de cultivo de los años 70 donde surgieron valerosas generaciones de jóvenes que desesperados por la represión giraron al guerrillerismo. Este mismo ambiente es utilizado por el gobierno federa y del DF para infiltrar provocadores, hacer desmanes y culpar al movimiento, así justificar la represión.

Todos estamos artos del capitalismo, de todo lo que se desprende de un sistema en decadencia. Todos queremos luchar para transformar este país, pero quien hace los cambios es el pueblo organizado, tenemos que ganar las bases antes de querer asumir el poder, esta es la tarea del momento. En las luchas cotidianas contra los ataques del gobierno tenemos que ayudar a que nuestro pueblo entienda que no podemos seguir así más tiempo.

Fecha: 
19 de diciembre de 2012