Contra la represión en el CCH Naucalpan

Autor: 
Carlos Zapata
 

A 13 años de la entrada de la PFP a las instalaciones de Ciudad Universitaria, con la intención de romper una huelga que se prolongaba casi 10 meses en el año 2000, se repite una práctica de parte de las autoridades, esta vez del CCH plantel Naucalpan, donde de forma violenta y represora desalojan a un grupo de compañeros que pedían, con intento de tomar la dirección del plantel, la readmisión de seis compañeros expulsados. Según la rectoría se informo lo siguiente: “la expulsión se dio porque la noche del viernes pasado esos jóvenes participaron en un enfrentamiento físico con vigilantes y profesores, cuando varios alumnos intentaron apoyar a un compañero al que no se le permitió entrar al colegio porque se encontraba en estado inapropiado. En respuesta a este argumento, estudiantes y los profesores Isabel Varela y Facundo Jiménez afirmaron que en ningún momento se ha demostrado cuál era el estado inapropiado y señalaron que las expulsiones son una reprimenda para quienes se han opuesto al proceso de actualización del CCH.” (La Jornada 06-02-2013). Nosotros sabemos que es mentira, simplemente quieren justificar la represión a grupos de activistas que se están organizando contra las reformas a planes y programas de estudio.

El ambiente en el que los estudiantes del CCH dan una lucha porque se informe lo necesario del proceso de “actualización” en sus planes de estudio, y que en la experiencia de otras instituciones a nivel medio y superior como es el caso del IPN, han llevado a la implementación del modelo por competencias, del que se vierten comentarios de rechazo por parte de la comunidad estudiantil universitaria,  a quienes se les restringe la participación y la información que requieren, esto se ejemplifica con el énfasis que se hace al inglés y a la implementación de las tecnologías. (La Jornada 04-02-2013) Planes de estudio que de fondo lo que buscan es la preparación acrítica de jóvenes, que solo sirvan para que generación tras generación de estudiantes sean la mano de obra barata que requiere el actual sistema económico en declive, que aunado a la serie de reformas que se han comenzado a implementar desde la laboral, buscan que la sociedad cargue con una crisis de este sistema.

Las agresiones a los jóvenes y estudiantes no terminan

En una época en que la juventud ha demostrado que ha decidido tomar su destino en sus manos debido a la incertidumbre que arroja el panorama desde ahora con violencia, caída en el nivel de vida de las familias, desempleo, falta de escuelas y lugares en ellas, etc., de la mano su entorno se muestra gris y sin esperanza con parte de la juventud unos empujados y otros prefiriendo rehuir a las problemáticas, lo que les acompleja día a día intentando ocultarse en las drogas.

Pero ni otro 68, ni otro 71, ni otro Ayotzinapa, ni otro primero de diciembre, y ni otro seis de febrero en la UNAM pueden callar las voces de las juventudes que deciden defender lo que les pertenece y su derecho a gritar, ¡NO ESTAMOS DE ACUERDO! Con que nos lleven a las presentes y futuras generaciones a la condena ni a la miseria, todavía no nace poder que haga agachar la cabeza de las y los jóvenes ante la tiranía.

Las prácticas represoras de las instituciones muestran con cinismo la indiferencia a lo que tienen que decir los estudiantes. Lo que ocurrió en el CCH Naucalpan, los estudiantes defendiendo sus posturas,  reclamación a las autoridades el querer criminalizar las luchas estudiantiles, en toda manifestación juvenil se ha pretendido que “grupos ajenos”, buscan desestabilizar el orden y con eso se pretexta la represión abierta de autoridades desde estatales, municipales a las internas en el caso de las escuelas.

El retorno del PRI

El uso de grupos de choque entre estudiantes es conocido en los gobiernos priistas, los llamados porros que son usados con la finalidad amedrentar y provocar a los estudiantes es otra de las tácticas con las que se enfrentan los verdaderos estudiantes. No es casualidad que en el regreso del PRI a la presidencia vuelvan estas prácticas.

A esto se puede hacer frente con los estudiantes organizados, en comités que canalicen las fuerzas de los estudiantes, que dote con los métodos y herramientas necesarias para la lucha permanente en cada plantel y a nivel institucional. Es indispensable fortalecer las organizaciones para que podamos combatir esos grupos serviles que no representan a los verdaderos jóvenes conscientes y decididos a defender sus escuelas y que las próximas generaciones no las encuentren sin sentido crítico y forjadoras de luchadores sociales.

Desde el CLEP-CEDEP denunciamos la represión a los compañeros que han sido reprimidos en el CCH Naucalpan y defenderemos  hombro con hombro una sociedad igualitaria, sin clases ni privilegios para unos cuantos mientras la miseria atormenta a millones de trabajadoras y trabajadores, sus hijos y sus condiciones de vida. El lastre de un sistema caduco es y será combatido hasta el final.

¡No más represión a los estudiantes!

¡Reincorporación de los estudiantes expulsados!

¡No al sistema educativo por competencias!

Fecha: 
6 de febrero de 2013