La toma de rectoría ¿a quién beneficia?

Autor: 
Karen Lozada
   
 

Estamos pisando aguas peligrosas en este momento, la universidad al servicio del pueblo está en una encrucijada,  que dependiendo de la forma en que se resuelva el conflicto actual puede  determinar drásticamente  el futuro de nuestra institución.

El pasado viernes 19 de abril después de una marcha conformada por distintos contingentes un grupo de compañeros del CCH Naucalpan y de la llamada Coordinadora Anarquista decidieron realizar la toma de Rectoría en CU; dicha acción es el resultado del repudio que conllevó la expulsión de 5 compañeros del CCH Naucalpan, los cuales fueron expulsados debido a los conflictos que se tuvieron el 1 y 5 de febrero de este año, en los que se les negó la entrada al plantel (CCH) a los estudiantes y se les reprimió por medio de la policía, levantando cargos contra algunos compañeros. 

Cabe mencionar que el trasfondo político de toda la problemática que se ha venido desarrollando en el último periodo es la reforma al Plan de Estudio de los CCH’s  (los llamados 12 puntos, ahora 8), la cual plantea el poner a la educación al servicio del mercado mundial, tecnificándola y eliminando el carácter crítico que históricamente ha caracterizado al Colegio de Ciencias y Humanidades, así como avanzar en la lenta y casi  invisible privatización de las universidades; con lo cual las demandas que los compañeros del CCH están planteando son sumamente válidas, ya que ellos están pugnando por que no se apruebe esta contrarreforma educativa  que atenta contra la educación  humanista, científica, crítica y de calidad, plantean la necesidad de un diálogo abierto con el Consejo Universitario y con el Rector, así como la reinstalación de los compañeros que fueron expulsados, argumentando que su expulsión fue por cuestiones meramente políticas y que la criminalización a la protesta social no puede ser permitida en la Universidad.

Sin embargo, los métodos utilizados en la toma de rectoría han sido cuestionados por un amplio sector de la comunidad estudiantil, ya que se argumenta que las decisiones tomadas por los compañeros fueron decisiones unilaterales, que fueron métodos ultraizquierdistas que solamente le hacen el juego a las autoridades y que al emplear estos métodos se va a utilizar  esta toma como justificación para cualquier ataque por parte de las autoridades, ya sea para reprimir futuras movilizaciones o imponer la reforma.

Esto último que menciono es evidentemente cierto, el Rector de la UNAM José Narro ha manifestado cínicamente que deja en manos de la PGR el desalojo de Rectoría y que no va a entablar ningún tipo de diálogo con la comunidad estudiantil, con lo cual manifiesta de manera abierta el carácter autoritario de las cúpulas burocráticas de la universidad, así como la posible autorización de la entrada de la fuerza pública para reprimir a los compañeros. 

Los estudiantes tomando el papel  que históricamente les corresponde han empezado a responder ante el problema que se presenta en nuestra universidad. Muestra de ello es que tan solo en una semana se han convocado a múltiples asambleas en distintos puntos, algunas han surgido de manera improvisada al calor de los hechos, un ejemplo de esto es una asamblea que se da el lunes afuera de Rectoría, otras asambleas han estado un poco más organizadas, como lo son las asambleas que se han dado en Economía, Ciencias Políticas, Ciencias  y Filosofía, así como las Asambleas que se han dado en el Auditorio Che Guevara, un hecho importante a destacar es que el pasado miércoles en una asamblea efectuada en el Che se tuvo una asistencia de más de 800 personas, lo cual nos hace darnos una idea del ambiente de agitación que se está dando en la universidad.

Estas asambleas juegan el papel que los compañeros del CCH omitieron al momento de tomar rectoría, no es lo mismo tomar rectoría con un amplio movimiento atrás de ti que tomarla al margen del movimiento, los compañeros del CCH tienen que entrar en el movimiento que se está gestionando en las aulas, en los pasillos, en las asambleas y no mantenerse al margen de él, puesto que si optan por esta cuestión no vamos a lograr solucionar este conflicto.

El diálogo y la lucha organizada son los únicos medios que tenemos para frenar las medidas que atentan contra la educación, para frenar la criminalización a la protesta social (¡no queremos ver estudiantes en la cárcel por defender sus derechos!), en general para frenar los ataques que se están dando a la juventud y a los estudiantes. Puede ser que esto pareciera una lucha de los CCH’s, pero no lo es, es una lucha por la educación crítica, gratuita y de calidad y por ende es una lucha que nos compete a todos, tenemos que definir la táctica a seguir y plantearles a los compañeros que tienen tomada rectoría que la única forma de lograr que las demandas sean atendidas es mediante la organización desde la base estudiantil y no sobre ella. Sin organización la policía federal nuevamente va a entrar a suelos universitarios, la pregunta es ¿de qué manera vamos a responder? ¿lo vamos a permitir?

No compañeros, ni una vez más la policía en la UNAM, ni una lucha aislada más.
 
¡A extender la organización a todas las escuelas!
¡Ni un estudiante preso más por defender su derecho a la educación!
¡Por un diálogo abierto con las autoridades!
¡Por una democracia al interior de las asambleas estudiantiles y al interior de la UNAM!
¡NUNCA MÁS LA POLICÍA EN LA UNIVERSIDAD!
 

 

Fecha: 
28 de abril 2013