El movimiento estudiantil en el IPN y los infiltrados

Autor: 
Emilio Diaz

 

La segunda quincena de septiembre fue testigo del desarrollo vertiginoso del movimiento estudiantil en el IPN, comenzado  en la ESIA, se extendió a en la semana del 22 al 26 de septiembre a las escuelas principales de Zacatenco y cumpliendo cronométricamente su amenaza de llegar al día 30 de septiembre a un paro general.

 

Hay que señalar que el movimiento es legítimo y corresponde a una reacción de las masas estudiantiles ante la constante mutilación de planes de estudio y al discurso francamente contradictorio de las autoridades del IPN: por un lado hablan de una educación centrada en el alumno y por el otro pretendían imponer un reglamento cuasi policiaco. Paras todos era evidente esto, por lo tanto al estallar el movimiento en la ESIA, todo el mundo se sintió identificado y cuando en la madrugada del 23 de septiembre se aprueba el reglamento, entonces el movimiento explota como una chispa en la pradera seca.
 
No obstante hay aspectos que llaman la atención en este movimiento a diferencia de los anteriores:
 
Era un hecho conocido que la Directora, de extracción panista, era un personaje incómodo para el gobierno federal y este la toleraba sólo porque era más fácil esperar a que terminara su trienio a efectuar un cambio, inédito en la historia del IPN. Por tanto muchas autoridades de diversos niveles, todos identificados con el PRI, no tenían  ningún motivo especial para defender a la “Doctora”.
 
No sabemos cuánto tiempo atrás, pero es un hecho que la Secretaria de Gobernación había estado preparando una intervención en el IPN desde adentro, no sólo por medio de los grupos porriles: FEP y ODET recién reactivados, sino por estudiantes vinculados de uno u otro modo con tal o cual funcionario.
 
El estallido del movimiento en la ESIA, significó un punto de arranque para la acción de estos grupos, inmediatamente se lanzó una campaña contra las organizaciones estudiantiles establecidas, independientemente de que puede haber motivos fundados para un natural descontento en contra de los estudiantes organizados, producto tanto de prejuicios como de errores de las mismas organizaciones, era una campaña que repetía en todos lados casi los mismos argumentos reaccionarios: nada de política, nada de vincularse con luchas externas, nada de movilizarse, etc.
 
En suma los sectores que tradicionalmente se oponen a los paros de pronto eran paristas que  no planteaban nada excepto controlar todos los aspectos de organización dentro de las escuelas paradas y por supuesto no movilizarse.
 
Si bien, en un primer momento ciertas autoridades se opusieron al paro general, la fuerza del estudiantado era impresionante; las masas estudiantiles humillaban a los directores que se atrevían a darles la cara. Los estudiantes habían perdido el miedo a la autoridad.
 
Fue entonces, el fin de semana del 27 al 28 de septiembre, cuando se completó la mayoría de los cierres, pero en algunos casos eran estos sectores proclives a la autoridad los que cerraban para evitar que los auténticos estudiantes tomaran la iniciativa.
 
Ese fin de semana se lanzó una campaña en las redes sociales con informaciones falsas sobre el no movilizarse, especialmente el 2 de octubre, como haciendo eco a los señalamientos de Yoloxóchitl el día 25 de septiembre en el sentido de que el movimiento tenía en realidad móviles políticos y que la principal causa era el siguiente 2 de octubre, hojas membretadas con la firma se una supuesta comunidad estudiantil.
 
Realmente en esos momentos más aún porque, aún de buena fe, muchos estudiantes estaban haciendo eco a dichas manipulaciones.
 
Afortunadamente y pese a que el ambiente era complejo, la Asamblea General Politécnica, el organismo representativo del movimiento, logró aprobar un plan de acción combativo lo que garantizó la continuidad del movimiento.
 
Pero ya el Estado, vía gobernación, estaba moviendo sus piezas, el propio Osorio Chong, ante la primera megamarcha había señalado que estaba abierto al dialogo con lo que atrajo la atención suficiente para que la segunda movilización, 30 de septiembre, se dirigiera a la secretaria de Gobernación.
 
Un día antes, los porros tradicionales, se reunieron con Osorio Chong, su discurso y pronunciamientos guardan extrema similitud con los dichos de Yoloxochitl y con la campaña “institucional” dentro del movimiento.
 
En la lógica de confundir se hicieron llamar Comisión de Lucha Estudiantil Politécnica, casi igual que el nombre que la organización estudiantil con más trayectoria de lucha en el IPN; el Comité de Lucha Estudiantil Politécnico (CLEP), por supuesto esto era parte de una campaña de desprestigio que tenía como objetivo expulsar de la lucha a organizaciones que son un estorbo para el estado en su afán de controlar el movimiento.
 
Afortunadamente el movimiento es más grande que estas maniobras y la marcha a gobernación fue espectacularmente enrome obligando al Secretario de Gobernación a entablar contacto con los auténticos representantes estudiantiles de la Asamblea General Politécnica.
 
El 30 de septiembre  se selló el ataúd de Yoloxochitl y se abrió espacio para establecer nuevos horizontes en la lucha de los estudiantes del IPN, la autonomía entre ellos. Por otra parte los grupos de derecha dentro del movimiento se han desorientado un poco pero no hay duda que, bajo la jefatura de Osorio Chong, intentaran ponerle freno a la lucha.
 
Un ejemplo de ello fue el 2 de octubre  que aún a pesar de que  era un acuerdo ratificado por la AGP, se afanaron en prohibirla pero ante su fracaso se abocaron a simplemente sabotearla. Afortunadamente ni eso pudieron, la participación politécnica, aunque no tan grande, non faltó  en esa cita histórica.
 
Pese a sus fracasos los infiltrados priistas; institucionales o porros, continuaran dando la batalla para derrotar al movimiento desde adentro, es obligación de todos trabajar para evitar que esta gran lucha sea absorbida por el estado y lejos de ello se convierta en un ejemplo para las amplias masas de trabajadores que en el fondo son la clave de toda la situación.
 
El movimiento es más grande que las maniobras del Estado, aún así este pretende domesticarlo, es menester de todos los estudiantes conscientes el no dejarse engañar por las maniobras y mantener la lucha hasta el auténtico cumplimento de las demandas que le dieron origen y que están vinculadas a la necesidad de una trasformación social que brinde una educación critica, científica y popular.

 

 

Fecha: 
4-OCTUBRE-2014