Justicia para los normalistas de Ayotzinapa, ni una lucha más aislada

Autor: 
Evert Beltrán González
Hace apenas unos minutos se acaba de difundir la noticia del supuesto hallazgo de una fosa clandestina en la que se encontraron al menos 43 cuerpos, y se presume que son de los normalistas desaparecidos hace apenas unos días en Iguala Guerrero. Más allá del rumor que se ha difundido por algunos medios de comunicación, y que hay que corroborar, y esperar la información “oficial”, lamentablemente no podemos tener muchas esperanzas.
 
 
Todo comenzó unos días antes, cuando los estudiantes normalistas recaudaban fondos para asistir a la marcha conmemorativa de la matanza del 2 de Octubre de 1968, en la Ciudad de México, como cada año lo hacen, cuando fueron agredidos con armas de fuego directamente por la policía municipal y por pistoleros del narco. Tal era la psicosis de éstos elementos que además balearon el autobús del equipo de futbol de tercera división, los Avispones de Chilpancingo muriendo dos personas.
 
En todo esto sin dudas está metido el alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez (ahora prófugo), conocido por sus relaciones con cárteles de la droga, como los Rojos y los Guerreros Unidos, pues Iguala es clave para el tráfico de drogas en la región, además porque sobre él pesa el asesinato de tres dirigentes de Unión Popular, organización opositora a Abarca.
 
Las averiguaciones oficiales han arrojado que, tanto elementos de la policía, de los cuales supuestamente ya se han detenido a 30, como miembros pertenecientes a los cárteles ya mencionados fueron los responsables del levantamiento y desaparición de los normalistas. Hasta hace poco el mismo gobierno estatal había mencionado que los normalistas estaban en sus casas, que no estaban desaparecidos, sin embargo no aparecían por ningún lado y los que fueron localizados fue por el esfuerzo de los mismos normalistas y los padres de familia.
 
Ahora que sale a la luz esta noticia, que ha caído como un balde de agua fría, no podemos sino llenarnos de ira e impotencia. Los normalistas son la crema y nata del profesorado a lo largo y ancho del país, son los que se sacrifican y van a trabajar a la montaña, llevan las letras y la rebeldía al rincón más alejado del país. Han sido el motor de la lucha contra la reforma educativa, han dado grandes luchadores sociales como Lucio Cabañas y Genaro Vázquez. Han demostrado una y otra vez que la represión no los detendrá, hace apenas un par años, dos estudiantes de la normal de Ayotzinapa fueron asesinados a sangre fría en la autopista del Sol, cuando mantenían bloqueos. Se les criminaliza por dar una explicación racional a la pobreza en que viven, por no agachar la cabeza y no seguir obedeciendo al cacique, por no claudicar en la lucha por una mejor vida.
 
Sin duda, lo ocurrido lastima y causa un gran dolor a todo aquél que lucha por la transformación de la vil realidad en la que nos encontramos, a la que nos ha orillado el capitalismo, a la que le conviene a la burguesía nacional e internacional, y ahora más que nunca vemos que la “guerra” contra el narco es un absurdo, pues en algunas partes del país son lo mismo, también vemos que las viejas prácticas se mantienen en el “nuevo” PRI, y así como otra vil traición de Nueva Izquierda (PRD), asimismo se demuestra la putrefacción del estado mexicano, que no es capaz ni siquiera de darnos seguridad.
 
Pero el dolor no debe de convertirse en inmovilidad o pasividad, sino en todo lo contrario, es la hora de salir del letargo en el que muchos se encuentran y sobre todo es el momento de hacer a un lado todos los prejuicios, necesitamos que las luchas sectoriales, gremiales, sindicales o estudiantiles se unan, lo que ahora necesitamos para hacer frente y detener la barbarie que cada día pesa sobre nuestras espaldas es la mayor unidad de todo el pueblo trabajador, de la clase explotada y oprimida, del campo y la ciudad.
 
¡Justicia a los normalistas asesinados en Ayotzinapa!
¡Todos somos Ayotzinapa!
¡Ni una lucha más aislada!
Fecha: 
4-OCTUBRE-2014